Es una de las cualidades humanas que mejor reflejan la esencia humana, pues la persona bondadosa es consustancialmente buena, benigna y benévola, y a veces se la relaciona con la amabilidad y la nobleza. Es la inclinación a hacer el bien, e implica afecto hacia el prójimo, condescendencia, comprensión de los demás.Los mejores seres humanos suelen ser bondadosos,
Pero tampoco ser bondadoso implica ser blando, condescendiente con las injusticias o indiferente ante la conducta de los que nos rodean. Por el contrario, el bondadoso es una persona que continua siendo enérgica y exigente sin dejar de ser comprensiva y amable. Del mismo modo, jamás responde con insultos y desprecio ante quienes así lo tratan, por el dominio que tiene sobre su persona, procura comportarse educadamente a pesar del ambiente adverso.
El valor de la bondad resulta más que un simple ofrecimiento de cosas materiales a aquellas personas que se encuentran viviendo en condiciones precarias. Para fomentar este valor en nuestra vida podemos considerar que debemos:
Sonreír siempre.
Evitar ser pesimistas: ver lo bueno y positivo de las personas y circunstancias
Tratar a los demás como quisiéramos que nos trataran: con amabilidad, educación y respeto.
Corresponder a la confianza y buena fe que se deposita en nosotros. Ante la necesidad de llamar fuertemente la atención
hacer a un lado el disgusto, la molestia y el deseo de hacer sentir mal al interesado: buscar con nuestra actitud su mejora y aprendizaje.
Visitar a nuestros amigos: especialmente a los que están enfermos, los que sufren un fracaso económico o aquellos que se ven afectados en sus relaciones familiares.
Servir desinteresadamente.
Como al principio manifestamos, la bondad perfecciona a la persona que lo asume como un valor importante en su vida, porque sus palabras están llenas de aliento y entusiasmo, facilitando la comunicación amable y sencilla; da sin temor a verse defraudado; y sobre todo, tiene la capacidad de comprender y ayudar a los demás olvidándose de sí mismo.